Tan fácil es señalarlos. Tan fácil es decir de una sola vez cual es su destino. Tan fácil es describirlos. Tan fácil es ponerse a hablar diciendo que son todos "choros", "faloperos" y borrachos. Tan fácil es cruzarse de vereda cuando algun "negrito" viene de frente. "Acá no voy porque se llena de negros"; "Acá no voy porque estos negros seguro que me roban todo". En las escuelas son los burros, los desordenados, los sucios. En los trabajos son los últimos de la fila, los que hacen el trabajo de "negros", claro. El que tuvo la desgracia de nacer en la villa que no se preocupe por intentar salir, que la sociedad"culta" se ocupa de meterlo de nuevo. "Si roban es porque quieren, porque les gusta, porque quieren las cosas fáciles, son vagos, no quieren trabajar, no quieren ir a estudiar". ¿Cuántas veces se escucha esto en la boca de la gente? Muchas veces cuando un menor comete un delito, lo primero que se dice es que hay que endurecer las penas "porque yo recuerdo bien que a esa edad yo jugaba con autitos o muñecas". Eso se dice y sin embargo yo pienso: ¿Más duras las penas todavía? ¿No sufren demasiadas penas ya? ¿Si no tienen garantizado el derecho a la vida, la sociedad pretende que sean educados, respetuosos u ordenados? ¿Si ni siquiera muchas veces tienen agua, pretenden que sean "limpitos"? Muchos chicos desde que nacen están expuestos a violencia familiar, a drogas, a armas, a padres alcohólicos (en el caso de que los tengan). Entonces, ¿cómo pretendemos que no agarren un arma? ¿Cómo podemos pensar que deberían jugar con juguetes si nunca los tuvieron? Creo que no nos damos cuenta de que la pobreza no existe porque existan los pobres sino que existe porque existen lor ricos. La pobreza es resultado de la riqueza y no una elección de vida. Nadie "elige" ser pobre, nadie es libre para elegir ser ladrón. La misma sociedad los empuja, los excluye, los expulsa. La escuela los etiqueta y les asegura el futuro: "mirá, si es hijo de obreros, ¿qué pretendés que haga de su vida? ¿Pretendés que te aprenda más de lo que te aprende?
Es tiempo de cambiar las miradas. No se trata de mirar con pena, sino de mirar reflexivamente. Todos tienen la capacidad de superarse si hay alguien que los mire, que los escuche, que los atienda. Pero no la escucha que es por lástima, no la caridad que nos calma a nosotros mismos. No, eso no. Es tiempo de saber que detrás de esos cuerpos tan golpeados hay pequeñas almas que sueñan, pequeñas almas que aún tienen esperanzas, pequeñas manos que lo único que quieren es un juguete y volar.
Construyamos esperanzas que inviten a soñar, construyamos escuelas que invitar a jugar, construyamos miradas que inviten a creer, a saber que siempre que existan ganas, otro mundo es posible.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
sábado, 18 de septiembre de 2010
Esperanza anti-imperialista...

Hay días que uno prende el televisor o escucha la radio y se percata de cómo nos mienten todo el tiempo. Escuchás a funcionarios que hablan de la educación pública como si fuera el Edén, como si fuera su prioridad y, por detrás y en silencio, generan políticas para desfinanciarla. Uno ve a personas que reclaman por sus derechos, alumnos que reclaman por sus escuelas, docentes que reclaman por sus sueldos y los medios se encargan de desacreditar todo. Periodistas que los tratan de marxistas, de montoneros, de hacer política, de no querer trabajar, de vagos, de atorrantes, de “nenes de mamá”, de intolerantes, de irrespetuosos, de no querer estudiar. ¿Qué mejor forma de estudiar que reclamar por el lugar en el que estudiamos? ¿Acaso tildarlos de “zurdos” no es también hacer política? ¿Acaso está mal hacer política? ¿Es ser irrespetuoso luchar por la educación por la que tantos otros en nuestra historia lucharon? ¿Acaso reclamar por mejores condiciones laborales, no es también un acto de enseñanza? ¿Es la forma de enseñar democracia decirles que se callen? ¿Es la forma de enseñarles a ser críticos enseñarles a que obedezcan? ¿Es la forma de generar cambios decirles que respeten el orden? Da bronca saber que quieren arrancarnos las ideologías, que quieran hacernos creer que política hacen solo los que trabajan en una institución gubernamental, que no existe una historia, que no existe un origen de todo esto, que no existe una ideología neoliberal que lo único que nos quiere hacer creer es que la felicidad está en el último avance en celulares, en una figura que esté a la moda, en un par de zapatillas o un buen auto y que por favor, date prisa, porque ya no queda tiempo, porque todo tiene que ser rápido, porque ya pronto se acaba.
Da bronca saber que no es este país solamente, que es todo parte de un mismo planeta. Que ser pobre acá, es lo mismo que serlo en África o en China. Que ser marginal acá o en cualquier parte es ser un invisible, uno que nadie ve, que nadie escucha, pero al cual todos se les acercan cuando quieren un voto más. Da bronca saber que hay Iglesias que generan estadísticas sobre la pobreza, mientras los pobres piden frente a sus puertas. Da bronca que hablen de amor al prójimo cuando son capaces de dejarlos toda la noche fuera de sus rejas. Dan bronca muchas cosas. Da bronca saber que un solo país del norte de América quiere ser dueño del mundo. Cómo hablan de democracia y utilizan la guerra, la manipulación diplomática, y subvencionan golpes de estado cuando la gente no piensa como ellos o cuando en el suelo hay algo que les interesa. Da bronca que nadie diga nada, que todos callen todo. Que lo único que les importe sea tener más poder, tener más presidentes que se les arrodillen frente a ellos.
Pero sin embargo, hay algo que hace que todavía seamos muchos los que tengamos ganas de leer un libro, de estudiar a un autor, de entender las cosas de otras formas, de creer que todavía se puede hacer algo y yo me pregunto: ¿Por qué? ¿Qué es lo que nos mueve a levantarnos todos los días y leer un libro? ¿Qué es lo que nos hace ponernos a pensar que no todo está perdido? ¿Qué es lo que nos hacer reír tantas veces rodeados de tanta mierda? Y ahí, la respuesta que encuentro es la ESPERANZA. Esa esperanza que resiste los atropellos, esa esperanza que resiste el imperialismo, esa esperanza que no se deja conquistar, que lucha contra la colonización, que todavía ve en muchos ojos otras esperanzas iguales que ellas y se alegra de saber que no está sola. Esa esperanza que crea utopías. Esa esperanza que planta sonrisas para combatir el miedo. Esa esperanza que nos hace reír, que nos hace cantar y nos hace asombrar de cada día nuevo. Esperanza al fin, que cada mañana nos dice al oído: dale, levantate que todavía hay mucho que cambiar.
miércoles, 10 de febrero de 2010
La infancia de la indiferencia (o la mano que acaricia la boca)
Esta imagen pertenece a Finbarr O'Reilly, fotógrafo canadiense. Y el texto que la prosigue y que quiero transcribir, corresponde a Pablo Gentili que es un pedagógo argentino que actualmente desarrolla su tarea en Brasil. Sé que es largo, pero vale la pena leerlo. Sería interesante, que a aquellos que les gustó, lo copien y lo pasen o que inviten a otros a leerlo...
"La imagen (...) recorrió el mundo como expresión de espanto, indignación y dolor. También, como expresión de una profunda belleza. Es el rostro de una madre que espera su turno en la fila de un centro de alimentación, en Tahoua, Níger. Sobre su boca, se apoya suavemente la mano de un niño o, quién sabe, una niña: su hijo, su hija. Intuyo que pocas veces la fotografía ha podido sintetizar el trazo desgarrado de una caricia tan dulce. Tan solitaria. Tan triste. Tan necesaria. La mano de un niño o niña envejecida por el hambre acaricia la boca de su madre. Pide un beso, pan, paz, derechos, dignidad. O no pide nada, quizás.
Imágenes como ésta ponen en evidencia la barbarie de un sistema que exalta los valores de la globalización neoliberal, mientras oculta, trivializa y pretende volver insignificante la negación más brutal de los derechos humanos a cientos de millones de niños y niñas en todo el mundo. Niños y niñas abandonados, sometidos a condiciones de trabajo esclavo, campesinos maltratados, empleadas domésticas, vendedoras ambulantes, pequeños soldados del tráfico de drogas, objetos (ellos y ellas mismas) del tráfico humano, de abuso de toda especia, madres precoces, hijos de ninguna filiación, niños y niñas sin tierra, sin escuela, sin casa, sin niñez, sujetos del desprecio. Niños y niñas excluidos e invisibles como los denomina UNICEF (...). Niños y niñas que el sistema no quiere mostrar. Simplemente, porque “sobran”. El mundo no es un beneficio que les corresponda. El mundo camina en una dirección y ellos, ellas parecen estar a contramano. Son despreciados y pretenden ser transformados en eso: en nada.
(...) Una cuestión crucial es determinar cuál es la causa de las causas que producen la invisibilidad de la infancia excluida. Para responder a esta pregunta es fundamental mirar hacia el interior de los países donde los niños y niñas tienen sus derechos cotidianamente negados (...). Pero, también, especialmente, es necesario mirar hacia fuera de estos países; mirar un sistema mundial dividido entre naciones con derechos y naciones sin derechos, entre los que tienen la oportunidad de elegir su futuro y los que tienen la condena de tener que sufrirlo. La periferia del mundo capitalista (...) explota, segrega, maltrata a sus niños y niñas. El opulento mundo capitalista desarrollado no deja de ganar pocas ventajas con esto. Por eso, con poquísimas excepciones, prefiere silenciar, no mirar, borrar, desintegrar aquellas imágenes de la barbarie, del dolor. El eco de gritos que nunca llegan a retumbar en los corazones y mentes de lo que quizás ni saben que vivir tan bien como viven tiene un pesado costo para otros, para otras, cuyo rostro no conocerán. Puede ser que, ahora, al menos, conozcan la mano. Esa mano que acaricia la boca. Que se apoya suavemente sobre ella. Que apenas la toca. Que se funde y confunde en un beso desgarrado. Esa mano que acaricia la boca. Y no pide silencio. Ni indiferencia. Esa mano que acaricia la boca, porque es su forma de gritar."
sábado, 12 de diciembre de 2009
viernes, 4 de diciembre de 2009

Vivimos en una época en la cual sólo se habla de empresas, de grandes capitales. En una época en la cual los grandes medios, el campo o el gobierno pelean por sus intereses a costa de cualquier cosa. En una época en la cual se habla de "crisis mundial", cuando en realidad se debería hablar de "crisis de un modelo económico" ya que en el mundo también hay gente con hambre, desnutridos, excluidos, marginados, con ciento de enfermedades que no tienen vacuna. Y estoy muy seguro de que a todas estas personas no les afecta la caída de Wall Street o la caida del Merval, porque para muchos chicos, sus acciones cayeron hace mucho tiempo junto con sus derechos a la educación, a la interidad física, a la salud, a la alimentación, a una vivienda digna, a la libertad, al juego. Así que mejor, digan "mundial" cuando "todos" estén afectados.
Encima, uno prende la tele, lee un diario o escucha la radio y parece que el Apocalipsis ya llegó, parece que todo es una "desastre", que todo está perdido. Uno se levanta y de todos lados sólo quieren desanimarlo, tirarle las esperanzas. Te tildan de "utópico", de "soñador" y te dicen siempre "poné los pies sobre la tierra que nada va a cambiar".
Sin embrago ayer, en medio de la montaña, en un lugar que no es tapa de Clarín ni está en la agenda de la presidenta, un pequeño grupo de pequeñas personas, me demostró que nada es imposible. Me demostró que todavía se puede uno emocionar cuando ve unos pequeños ojos brillando. Me demostró que los sueños están hechos para vivirlos, y para pelear por ellos. Me demostró que con poco se puede hacer mucho, que con risas se puede lograr todo, que con ganas se puede ser feliz. Y eso si que le renueva a uno las esperanzas, eso si que te ayuda a vivir.
Por eso, hoy este espacio va dedicado a ellos, a toda la comunidad educativa de la Escuela Ingeniero Pagliari. Porque te dan ganas, te dan fuerzas, te hacen reir y te hacen llorar de felicidad. Porque su afecto, su enorme respeto, su humildad, su lucha, su fuerza, te llenan de ganas para seguir luchando por otro mundo posible.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
La docencia como virtud
"[...] las condiciones actuales -a diferencia de las antiguas- permiten comprender mejor cómo el conocimiento es un derecho de todos, derecho humano de aprender, y no de algunos privilegiados, y cómo la sociedad misma parece encaminarse a una mayor valoración de los aspectos cognitivos en la construcción y organización de las relaciones humanas. Claro, "corruptio optimi pessima": la corrpución de lo mejor es la peor de todas. Y en este sentido es más claro este juicio cuando se constata empíricamente que el derecho humano a aprender es sistemáticamente y extendidamente violado, y cuando se constata también que el conocimiento tiende a ser confundido con la mera información y desde ahí transformado en un mero "valor de cambio". Para muchos, la sociedad del conocimiento que se anuncia para el próximo milenio no es otra cosa que la sociedad de la rentabilidad máxima de la información y sus negocios."
Carlos Cullen
Carlos Cullen
martes, 3 de noviembre de 2009

Hay miradas que dan vida, que dan fuerza, que transmiten paz. Los ojos como la ventana por la que miramos el alma. Los ojos como la puerta al infinito. Los ojos como esperanza, como símbolo de lucha, de fatiga y de calma. Los ojos que no mienten. Los ojos que brillan y que lloran, que rien y que juegan. Los ojos, tus ojos, los más lindos ojos. Los que me esperan ansiosos, los que me miran felices, los que yo miro feliz. Tus ojos, tus hermosos ojos. Los que nunca mienten, los que nunca callan, los que nunca dejan de vivir. Gracias por tantas miradas que dicen tantas verdades. Gracias por seguir mirando un poco más allá sin dejar de mirar nunca, un poco acá...
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